PUBLICADO EN FACEBOOK – MARTES 25 DE ENERO, 2022

Hola a todos, el día de hoy les quiero compartir un artículo que nos recomienda qué decir cuando el niño(a) hace RABIETAS: 10 FRASES ‘MÁGICAS’ PARA CALMAR A NIÑOS FURIOSOS, entre ellas se encuentran: ‘vamos a calmarnos los dos’, ‘puedes enfadarte, pero no está bien hacer daño a los demás’, ‘todos nos enfadamos, pero podemos expresarlo de otro modo’, otras veces será necesario quitarle la atención para dejar en claro los límites y que sepa que con esa actitud no conseguirán nada. Se recomienda tener paciencia y seguir estos consejos.

RABIETAS: 10 FRASES 'MÁGICAS' PARA CALMAR A NIÑOS FURIOSOS


Por Angel | Fecha: 25 Enero 2022

Son muchos los niños que pasan por terribles etapas de berrinches. O que, simplemente, tienen un genio demasiado fuerte que no saben controlar y recurren a los gritos, el llanto o, incluso, la violencia. Calmar las rabietas de nuestros hijos está en nuestras manos y es más sencillo de lo que pueda llegar a parecer. Lo único que necesitas es mucha serenidad, permitirles tiempo para que procesen lo que les está ocurriendo y, sobre todo, no juzgar sus emociones.

A continuación, te proponemos algunas frases que puedes utilizar para calmar las rabietas de los más pequeños.

  1. Vamos a calmarnos los dos.

    Es muy posible que, ante una rabieta de tu hijo, llegues a perder los papeles y le respondas de la misma manera que él lo está haciendo: a gritos. No te preocupes, es muy fácil que ocurra. Lo importante es que te des cuenta de ello y sepas reaccionar a tiempo. Ante esta situación, si la afrontas con un ‘Vamos a calmarnos los dos’, el niño no se sentirá solo ante su proceso de enfado, comprenderá que todos tenemos momentos de rabia que no sabemos gestionar bien y se sentirá más propenso a tranquilizarse junto a ti.

  2. Puedes enfadarte, pero no está bien hacer daño a los demás.

    En ocasiones, los niños, cuando están muy enfadados, responden de una forma en cierto modo violenta. Por ejemplo, es posible que recurran a pegar a su hermano pequeño si les ha quitado un juguete o dar un mordisco a un compañero de escuela que ha cogido su peluche favorito. En estos casos, valerse de la empatía es una de las mejores opciones que tienes a tu alcance, pero dejándole siempre claro que la violencia no es una opción.

    Hazle saber que entiendes por qué está enfadado y que, además, está en todo su derecho a estarlo. Pero que pegar a los demás no está bien en ningún caso y que, por ejemplo, el diálogo es una manera mucho más satisfactoria de resolver los conflictos. Se sentirá comprendido y también aprenderá que ‘hablando se entiende la gente’.

  1. Todos nos enfadamos, pero podemos expresarlo de otro modo.

    Una rabieta puntual es comprensible, pero cuando es una situación demasiado habitual, debemos tratar de que el niño entienda que hay muchas otras formas de canalizar la rabia. Puedes enseñarle ejercicios de respiración para que practique cuando vea que está a punto de estallar o expresar su ira a través de un dibujo, por ejemplo.

    Lo importante es que acepte el enfado como un proceso natural que nos ocurre a todos y, particularmente, que se sienta comprendido. Eso sí, tiene que quedarle claro que con gritos y pataletas no va a conseguir nada.

  2. ¿Por qué tiras tus juguetes? ¿Es que ya no quieres jugar con ellos?

    Muchas veces la rabia hace que nuestros hijos comiencen a lanzar todo aquello que tienen a su alcance. En lugar de reprenderles por lo que están haciendo, lo que necesitan es que pongas freno a una situación que se les ha escapado de las manos. Si en lugar de una orden como ‘¡No tires los juguetes!’, le planteas la duda de por qué está haciéndolo, el niño podrá reflexionar. Se dará cuenta de que, en realidad, no quiere tirarlos y que podría estar mucho mejor jugando con ellos.

  1. ¿Vamos a dar un paseo?

    Una buena alternativa para calmar una rabieta es cambiar de tema radicalmente y desviar la atención del niño de aquello que le hace sentirse así. Algo tan sencillo como distraerle con una nueva actividad o con otro objeto puede hacer que se olvide del enfado.

    Como foco de distracción, otra opción es ponerte a hacer tú mismo una actividad en la que el niño vea que estás disfrutando y te lo estás pasando bien. Poco a poco, irá fijando su atención en la nueva ocupación y quitándosela a aquello que detonó su enojo.

  2. ‘Yo también’.

    Hay quien la considera una frase mágica para detener un berrinche. Se trata de utilizar la empatía como una vía de conexión con tu hijo, de manera que se sienta comprendido y libre para expresar sus sentimientos y emociones.

    Al emplear una frase que comience diciendo ‘yo también’ y termine explicando un sentimiento parecido al suyo sabrá que no es el único que lo experimenta y que estás de su parte. Entonces resultará más sencillo abrir una puerta al diálogo.

  3. ¿Quieres un abrazo ‘calma-enfados’?

    No hay duda del enorme poder que tienen los abrazos. Y hay veces en las que lo único que necesita el niño es una manifestación de cariño y sentirse querido, a pesar de su enfado. Por eso, una técnica bastante efectiva para acabar con los berrinches es la llamada contención física, que consiste en abrazar al niño de forma muy intensa, durante más de 20 segundos.

    En cierto modo, es una especie de castigo, ya que le estás impidiendo la libertad de movimiento durante unos instantes. Pero, a la vez, los abrazos intensos generan dopamina y serotonina, que ayudan al niño a serenarse y a disminuir la intensidad de su rabieta.

  1. Si me lo dices en un tono normal, te entenderé.

    Por lo común, las rabietas se manifiestan con gritos y llantos, mientras el niño trata de explicarte por qué se siente así. Es bastante habitual que no logremos ni comprender lo que nos está diciendo. Por eso, una vez más, te pedimos que eches mano de tu empatía y le hagas ver que realmente te importa, que quieres saber qué le ocurre y por qué se siente tan enfadado, pero que necesitas que se tranquilice para ser capaz de escuchar bien sus explicaciones y entenderlas.

  1. Vamos a hacerlo juntos. 

    A menudo el origen de las rabietas está en un sentimiento de frustración demasiado intenso cuando algo no les sale como ellos quieren. Es importante que no tires de frases del estilo de ‘Pero no te pongas a llorar por esa tontería’; lo único que hacen es que crean que sus sentimientos no están siendo valorados. Por el contrario, hazles entender que no pasa nada si se equivocan y préstales tu ayuda para hacerlo juntos. No solo se sentirán comprendidos sino que, además, aprenderán que pueden contar contigo. Y, por supuesto, se calmarán.

  2. Esta discusión acaba aquí.

    Hay veces que la única manera que encontramos de calmar las rabietas es quitarles nuestra atención. Déjales claro que has puesto unos límites y que no van a conseguir nada con ponerse así. Si no responden a las alternativas que se les ofrecen, es momento de dar por terminada la discusión y desviar la atención a otra cosa u otra actividad.

Fuente: Sapos y princesas.

* ¿Qué te pareció el artículo?, ¿conoces otra técnica para calmar a tu hijo(a) cuando está haciendo una rabieta o berrinche?

Con el gusto de siempre, esta página está dirigida para todos ustedes, que, como yo, están interesados y comprometidos con el mundo de la educación; todas sus participaciones, opiniones y comentarios son muy bien recibidos.

Nos vemos el próximo martes…

Angel


Enlace de referencia: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/educacion-en-casa/frases-para-calmar-las-rabietas/